Por qué keto encaja con tu biología
Vale, vamos por partes: nuestros antepasados no tenían bollería a mano; alternaban abundancia y escasez, y ahí la cetosis era el modo de mantener el cerebro encendido usando grasa como combustible.
Ok, déjame explicarte mejor esta parte: al reducir harinas y azúcares, y priorizar proteína y grasas reales, se aplanan los picos de glucosa/insulina y sube la saciedad, con menos antojos y energía más estable durante el día.
Espera, te lo repito porque esto es importante: keto no es “cero carbos”; es encontrar tu rango funcional (muchos funcionan bien entre 20–50 g netos/día) usando verduras de hoja, crucíferas y frutos rojos para cuidar microbiota sin subirse a la montaña rusa del azúcar.
La montaña rusa de los carbohidratos
Y atento a lo siguiente porque es importante: el gran problema no es la patata ocasional, son los carbohidratos refinados y ultraprocesados (harinas finísimas, bebidas azucaradas, snacks “fit”) que empujan a comer de más sin darte cuenta.
Esto suele pasar más de lo que crees: desayunas pan y zumo, sube la insulina, a los 90 minutos cae la glucosa y… vuelta al kiosco; repites el ciclo todo el día y terminas cansado y con hambre sin entender por qué.
Mini historia: Laura, jornada eterna y “hambre de reloj” a las 11; dos semanas con huevos, espinacas y aguacate al mediodía, paseo tras comer, y su hambre bajó de volumen mientras el foco subía en la tarde.
Ayuno intermitente con cabeza (y con sal)
El ayuno no es penitencia, es un marco horario que quita fricción: comer en 6–10 horas, idealmente empezando temprano, mejora sensibilidad a la insulina y puede ayudar a bajar presión y estrés oxidativo.
Versión Bayter, práctica: hidrátate y cuida los electrolitos (sodio, potasio, magnesio); una pizca de sal en el agua reduce la famosa “keto flu” de los primeros días.
Ok, detalle sencillo que suma: caminar 10–15 minutos tras comer suaviza la curva de glucosa, y es gratis, rápido y sostenible incluso en días de oficina.
Nota sensata: si estás embarazada o lactando, tomas fármacos para glucosa/tensión o tienes TCA, habla con tu médico antes de cambiar fuerte la dieta o los horarios de comida.
Engaños con etiqueta saludable
Vale, vamos por partes: no es conspiranoia, es historia; durante décadas se culpó a la grasa mientras se blanqueaba el azúcar y se llenaban estantes con productos “light” azucarados de sonrisa amable.
Los ultraprocesados buscan el “bliss point” (sal‑azúcar‑grasa) y usan marketing infantil para que repitas; si el primer ingrediente acaba en “osa” o lees “jarabe de…” o “maltodextrina”, sospecha con cariño.
Consejo de amigo: entrenar tu radar de persuasión ayuda a no caer en etiquetas bonitas; por eso me gusta recomendar “Vender es seducir”, que te enseña a detectar tácticas y decidir con cabeza, no con antojo programado.
Plan keto de 7 días (estilo Bayter, fácil y realista)
Ok, déjame explicarte mejor esta parte: prueba un pequeño ensayo de 7 días para ganar tracción; si entre días 3–5 notas “keto flu”, agua con sal y paciencia son el puente a la orilla tranquila.
- Vacía la despensa: fuera snacks y bebidas azucaradas; dentro huevos, carne/pescado, aguacate, AOVE, frutos secos, hojas verdes y crucíferas.
- Arma el plato: proteína dominante (200–300 g), verduras bajas en almidón y grasa saludable; especias con alegría.
- Fija tu límite: 20–50 g netos/día contados de verduras/frutos rojos; cero harinas “fit”.
- Cuida la sal: una taza de caldo salado al día reduce dolor de cabeza y apatía inicial.
- Define la ventana: 14/10 o 16/8; intenta comer temprano y añade un paseo postcomida.
- Mide métricas útiles: energía, antojos y perímetro de cintura (la báscula diaria miente más que un anuncio).
- Haz batch cooking: cocina el doble y guarda porciones; tu yo hambriento del futuro te lo agradecerá.
Tip extra: si entrenas, sube la proteína y no temas la sal (salvo indicación médica); el músculo es tu cuenta de ahorro metabólica y conviene alimentarla.
Conclusiones y acción mínima viable
Resumen de amigo: keto + ayuno intermitente encajan con nuestra evolución y tienen respaldo actual para mejorar saciedad y salud metabólica, especialmente cuando reduces ultraprocesados y priorizas comida real.
No va de demonizar todo; va de entender que los refinados son gasolina para la montaña rusa del apetito, mientras que proteína, verduras y grasas buenas te devuelven control y claridad.
Acción de hoy (rápida y sin drama): planifica tu próxima comida con una coherencia keto simple: proteína (huevos, pollo o pescado), dos verduras de bajo almidón y una grasa saludable (AOVE o aguacate). Añade agua con pizca de sal y prueba mañana una ventana 14/10. Poco glamour, mucha constancia: así la evidencia se convierte en resultados que sientes en el cuerpo y en la cabeza.
